miércoles, 30 de julio de 2008

SABIO MENSAJE DEL RABINO YEHUDA


"La semana pasada estuve en Madrid. El rey de Arabia Saudita me invitó personalmente a una reunión interreligiosa que él patrocinó para líderes espirituales del mundo.
Fue muy emocionante para un chico de Queens codearse con líderes mundiales dialogando sobre los males que aquejan al mundo. Tengo que decir que mi ego recibió una caricia, aunque sólo por un minuto. Como tú ya sabes, ese sentimiento se desvanece rápidamente.
Fue un honor conocer a tan estimados hombres y mujeres, y me gustaría enviar un agradecimiento público al Rey, un auténtico visionario reformador.
La razón por la cual estoy compartiendo esto contigo es porque en el avión de regreso a casa me venía un pensamiento insistentemente. Se trata de algo que mis padres me enseñaron; es lo que Rav Brandwein enseñó a mi padre; es lo que cada gran kabbalista enseñó a los demás a lo largo de la historia: hablar no vale nada si no hay acción.
Nunca antes los líderes espirituales se habían interesado tanto por hablar sobre cómo hacer del mundo un lugar mejor. Eso es algo bueno, no quiero restarle importancia.
Pero tampoco quiero engañarme y pensar que reyes, rabinos, monjes, imanes y primeros ministros van a cambiar el mundo por sí solos.
Al final del día, la solución a este caos tiene que venir de abajo hacia arriba, no de arriba hacia abajo. Considera lo que Rav Áshlag, fundador del Centro de Kabbalah en 1922, escribió en El don de la Biblia:
".aquel que realiza una buena acción hace que él mismo y el mundo entero inclinen la balanza del mérito; y pobre de aquel que comete una transgresión, pues hace que él mismo y el mundo entero inclinen la balanza del demérito.".
La única forma -la única forma- de invertir las mareas de la negatividad es dándonos cuenta de que aquellas acciones aparentemente insignificantes que hacemos -o que no hacemos- son las más importantes.
El comportamiento humano individual nos ha metido en este lío y el comportamiento humano individual nos sacará de él.
Desafío a cada lector con el fin de que realmente actúe durante esta semana. No hay más tiempo para esconderse detrás de sólo hablar. Cada uno de nosotros debe aceptar que la mayor parte del tiempo operamos desde nuestro deseo egoísta. Sólo cuando admitimos esto y luchamos contra el enemigo que hay en nuestro interior, nuestros enemigos en el exterior dejarán de existir.
Si recuerdas sólo una parte de este pensamiento, que sea el siguiente:
Cada acción tuya cuenta
Al asumir esta semana la responsabilidad de aumentar tus acciones positivas, estarás -tal como dice Rav Áshlag- inclinando la balanza del mérito. Y eso es algo de lo que vale la pena hablar. "

sábado, 19 de julio de 2008

SABIOS CONSEJOS DE YEHUDÁ.

"Un pequeño hoyo en el cuerpo es el resultado de un gran hoyo en el alma" -Kotzker Rebe.

Este estimado Kabbalista del siglo XVIII, conocido por su penetrante sabiduría, nos ofrece una importante lección. El enojo, la depresión, el lamentarse, la venganza -y todas las formas de emoción negativa- son agujeros en el alma que crean agujeros (enfermedades) en el cuerpo.
Tal como los kabbalistas han estado enseñando durante 5.000 años, todo aquello que se manifiesta en nuestro cuerpo físico es una rama, no la raíz. Si queremos tratar y prevenir la enfermedad, debemos trabajar a nivel de la causa que, según afirma la Kabbalah, reside entre nuestras dos orejas.
Lo que ocurre en nuestra mente es lo que ocurre en nuestro cuerpo.
Recuerda las reglas espirituales del juego de la vida que mencioné en El Poder de la Kabbalah: la fuente de todo caos en nuestra vida está causada por nuestros pensamientos y comportamientos reactivos. Si tenemos una enfermedad, no podemos pensar que algo está mal en nuestro cuerpo. Tenemos que saber que empezó con nuestros pensamientos y actos negativos.
Si no nos damos cuenta de que nosotros somos la causa, no hay forma de sanar nuestra vida.
Uno de mis estudiantes se encuentra librando una batalla contra el cáncer en este momento. El doctor le dice que es una forma de cáncer mortal con la que sólo se ha encontrado dos veces en su carrera. Al ser una persona espiritual, mi estudiante ha llegado a la conclusión de que llegado a este punto tiene dos opciones: la amargura o la gratitud. Con toda su voluntad, está eligiendo la gratitud. No está dejando que la negatividad invada su mente. Está manteniendo una imagen mental positiva .
Y aunque todavía no está fuera de peligro, su médico está asombrado por lo rápido que se está recuperando.
El Zóhar enseña que cuando luchas contra los fragmentos negativos que corren por tu mente, la Luz viene para ayudarte. Pero tienes que luchar. ¿Y qué significa luchar? Significa que cuando te sientes terriblemente desesperado o perdido, gritas a la Luz: "¡Luz, por favor ayúdame! ¡No quiero sentirme negativo hoy! ¡No quiero estar deprimido hoy! ¡No quiero culpar hoy a los demás!".
Recuerda que estamos en guerra contra nuestras dudas. De nuevo, todo esto se encuentra en El Poder de la Kabbalah. Si solamente aceptamos los pensamientos que surgen en nuestra mente, estamos condenados a fallar. Debemos contrarestar continuamente nuestros pensamientos automáticos negativos con pensamientos positivos, así como con nuestras peticiones al Creador.
Dios ayuda a aquellos que se ayudan a sí mismos.
Además, hay herramientas metafísicas que nos brindan el combustible para llevar a cabo la sanación interna que terminará en una sanación física. El estudio del Zóhar, la visualización de los 72 Nombres de Dios, la meditación del Aná Bejóaj, el Tikún Hanéfesh. Y tienes que utilizar estas herramientas con entusiasmo, sabiendo que no hay otra alternativa que convertir tu pensamiento.